Historia

i.mEl Centro de Estudios de Asia y África (CEAA) fue creado en 1964, desde entonces, el centro ha construido una visión propia desde América Latina, sobre Asia y África, así como el interés por entender la historia de cada país, la cultura, la sociedad, la política, la economía y sus lenguas. Este gran proyecto nació de la necesidad de acercarse de manera profunda a estas regiones del mundo, por concretar puentes de unión.

 El inicio de este proyecto de investigación y de formación de expertos en Asia y África, está ligado a la creación del Centro de Estudios Internacionales (CEI). La Sección de Estudios Orientales dentro del CEI comienza a tomar forma desde 1960 con el apoyo del Proyecto Mayor Oriente-Occidente de la UNESCO, el cual tenía entre sus metas establecer un puente entre los universos de Oriente y Occidente —que para aquel entonces eran todavía bastante lejanos. Las iniciativas de la UNESCO ya habían financiado diversos proyectos regionales, y en este caso, buscaba ampliar los estudios afroasiáticos en América Latina.

 De esta manera se presentó un gran reto y un gran debate en El Colegio de México, por un lado se trataba de adoptar, en el terreno de los hechos académicos, una vocación de internacionalismo que en ese momento tenía como figura representativa a Don Daniel Cosío Villegas. Fue ese espíritu internacionalista el que caracterizó la creación de la SEO dentro del CEI, y aún es el leit motiv del CEAA. Se debe resaltar, tal como lo señaló la profesora De la Lama, que "de todos los proyectos que emprendió la UNESCO sobre relaciones Oriente-Occidente, el único que tuvo éxito fue el nuestro. [...] digamos que costó mucho no sólo en el sentido material sino en el organizativo. [...] el presupuesto siempre fue muy limitado, aunque excelente para una aventura tan 'inestable', como dijeron algunos en aquellos tiempos. El primer presupuesto se obtuvo con el apoyo del Proyecto Mayor Oriente-Occidente, pero desgraciadamente éste se terminó casi de inmediato. A nosotros nos tocó ya la última parte de este Proyecto, que duró diez años".

En febrero de 1964, 25 alumnos regulares (13 mexicanos y 12 del resto de América Latina, entre éstos últimos seis becarios México -UNESCO, además de 14 alumnos especiales) fueron los primeros en beneficiarse de un proyecto en el cual se había invertido ya varios años de pasión y esfuerzo.

Entre los alumnos de esa primera generación se encuentran por ejemplo: Celma Agüero, de Argentina (área de África); Flora Botton, de México (área de China); José Thiago Cintra, de Brasil (área de Japón); Hilda Chen- Apuy, de Costa Rica (área de India); José Silva Castillo, de México (área de Medio Oriente); Óscar Ventura Marañón, de Perú (área de India); Marinés Madero Vega, de Cuba (área de Medio Oriente); Patricio Vega Bezanilla, de Chile (área de la India).

El Colegio de México, al crear una sección de estudios orientales dentro de un centro y luego, al transformar dicha sección en un centro con derecho propio, se lanzó a la tarea, y se adjudicó el privilegio, de ser pionero en el campo de conocimiento de los estudios afroasiáticos, donde México todavía es el representante más fuerte y el líder indiscutido en el mundo de habla hispana. Daniel Cosío Villegas encontró en Graciela de la Lama (quien había ingresado a El Colegio en 1954, y que durante 1959 y 1960 había estudiado filosofía india y budismo en París) a la persona idónea para enfrentar el inmenso reto de profesionalizar el conocimiento de Asia y África como disciplina académica. La joven profesora inició su trabajo académico como asistente de los profesores A.L. Bashan y V.B. Misra.

El plan de estudios inicial de la SEO cubría de manera general la región y tenía un programa básicamente histórico. La experiencia de este primer programa reveló que dos años eran insuficientes y, por lo tanto, a partir de 1966, al ingresar la segunda generación de estudiantes, el programa se alargó a tres años.

Durante los primeros años de la SEO se iniciaron ciclos de conferencias, que con el paso de los años se convertiría en una práctica común, este fue un elemento esencial para la estructuración y consolidación de un proyecto pensado y discutido con enorme intensidad.

En 1968 la SEO se transformó en el Centro de Estudios Orientales, cuya primera directora fue la profesora Graciela de la Lama. Este cambio no hizo sino confirmar el hecho de que la Sección contaba con todos los elementos académicos y administrativos para convertirse en un Centro independiente dentro de El Colegio de México.

En 1975, se expresaron opiniones sobre la carga eurocéntrica que contenían los términos oriental y orientalista en discusiones internas del Centro y con otros especialistas del área. Con el propósito de expresar la conciencia de los límites de este enfoque orientalista, se consideró necesario cambiar la visión de los académicos de El Colegio dedicados a los estudios afroasiáticos. Así, el CEO pasó a llamarse Centro de Estudios de Asia y África del Norte (CEAAN). Con el inicio de los estudios sobre África subsahariana en l982, volvió a cambiar su nombre para obtener su denominación actual.

En 1976, del 3 al 8 de agosto, se realizó en la ciudad de México el Trigésimo Congreso Internacional de Ciencias Humanas de Asia y África del Norte, mejor conocido como 30 CICHAAN, organizado por el CEAAN. Este evento fue importante por dos razones, por primera vez se reunía en América Latina, y le correspondió a El Colegio de México la realización del mismo. El Congreso contó con el patrocinio del presidente Luis Echeverría y del secretario de Educación, Víctor Bravo Ahuja. El comité que organizó el evento respondió al reto de recibir 2000 especialistas de 500 universidades de 65 países. Esto representó, al final del Congreso, el trabajo de editar una enorme cantidad de materiales. El resultado fue, además de un cuerpo de documentos invalorable para el estudio de Asia y África, una muestra de las tendencias en juego en ese momento.

Con motivo de la conmemoración de los veinte años del CEAA, la sala de juntas del Centro recibió en 1985 el nombre Prodyot Mukherjee, como homenaje al académico indio que dejara una profunda huella en nuestro Centro y en El Colegio de México. En 1970 el profesor Mukherjee se incorporó como profesor y como coordinador de la investigación del CEO. A partir de su ingreso, se revisaron los programas y se introdujeron materias metodológicas en las cuales cabía la comparación de la problemática de Asia, América Latina y, más adelante, África. Su muerte, en 1973, significó una inmensa pérdida para El Colegio. En 1970, el profesor Mukherjee estableció el Seminario "Asia contemporánea y América Latina" (piedra de toque para entender el futuro desarrollo del Centro", en palabras de Jorge Alberto Lozoya). El objetivo era establecer el estudio sistemático de Asia (y África) moderna, con una base interdisciplinaria, poniendo énfasis en temas que tienen relevancia para América Latina.

En mayo de 1974, presidente Luis Echeverría le sugirió a Víctor Urquidi, el presidente de El Colegio, que la institución elaborara un programa especial de cursos destinados a formar intérpretes y traductores del chino al español. Esta tarea correspondió al CEAAN y al Centro de Estudios Lingüísticos (CEL) llevarla a cabo. Este programa inició enseñando español a estudiantes chinos, así como aspectos sobre la cultura y sociedad hispanoamericanas.

En este sentido, uno de los pilares que se ha mantenido desde los inicios de la SEO, ha sido la enseñanza de las lenguas de las diversas áreas estudiadas. El plan de estudios inicial incluía la enseñanza del chino mandarín, japonés, hindi y árabe. Hoy en día se ha extendido a la impartición del árabe, sánscrito, hindi, indonesio, chino, japonés y swahili. El CEAA es un espacio privilegiado en América Latina donde el manejo de las fuentes primarias se ha convertido en una herramienta posible para sus estudiantes, a partir de que éstos estudian la lengua de su área. La revista Estudios de Asia y África, es un claro ejemplo de esto, basta recorrer sus números para comprobar que su sección habitual de traducción, da acceso al lector hispanohablante a traducciones directas de textos, muchos de los cuales jamás han sido traducidos a otra lengua que no sea inglés o francés, o que fueron traducidos anteriormente del inglés, francés o alemán al español con la consecuente pérdida de sentido y validez que ello implica.

El antecedente de nuestra revista nace en 1966 con la revista académica llamada Estudios Orientales, cuyo nombre cambió en 1974 a Estudios de Asia y África, la cual acaba de publicar su número 136. El cuestionamiento del término "oriental" necesariamente tenía que tocar a la revista. Así, su número 27 (Vol. X, núm. 1, 1975), es tanto un punto de ruptura como uno de continuidad, pues no se trataba de la aniquilación de toda una perspectiva en los estudio afroasiáticos y su sustitución por otra, sino la necesaria crisis de crecimiento de un Centro que continuamente se reactualiza.

Con este número se utiliza el nuevo nombre de la revista. Esta publicación ha conservado un estilo propio al paso de los años. Incluye artículos originales de los profesores del Centro y de académicos de diversas instituciones que, en términos generales, han pasado por El Colegio de México o han estado como profesores del Centro en seminarios, congresos, reuniones internacionales, etcétera.

De las múltiples repercusiones del 30 CICHAAN, una fue la de promover la existencia de una asociación de académicos que tuviera como finalidad auspiciar y fortalecer el interés por los estudios sobre Asia y África en América Latina. Este proyecto se formalizó en 1976 con la creación de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África, A.C. (ALADAA). Esta asociación ha realizado diversos Congresos Internacionales en los cuales, reúne a especialistas latinoamericanos de diversas áreas de estudio que comparten un mismo interés: las regiones de Asia y África.

En septiembre de 1994 el Centro amplió su programa hacia otras zonas del área asiática del Pacífico y a partir de 1997 comenzó a impartir estudios de doctorado, lo que ha significado poner un mayor acento en la investigación, así como en la estancia de los doctorandos en las regiones en que se especializan. Actualmente los programas de posgrado del CEAA están integrados por seis áreas de especialización: África, Medio Oriente, China, Japón, Sur de Asia, y Sureste de Asia.

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